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Crítica La hora de los valientes: México no es Argentina

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La hora de los valientes (México / 2025). Dirección: Ariel Winograd. Guion: Charlie Barrientos, basado en Tiempo de valientes, de Damián Szifron. Fotografía: José Casillas. Música: Sergei Grosny. Edición: Jorge Macaya. Elenco: Luis Gerardo Méndez, Memo Villegas, Verónica Bravo. Duración: 107 minutos. Disponible en Netflix.

 

Pasaron veinte años de Tiempo de valientes, protagonizada por Diego Peretti como el psicólogo Mariano Silverstein y Luis Luque como el detective Alfredo Díaz, a la vez paciente de Mariano, bajo la dirección de Damián Szifron. Con el tiempo, el film se consolidó como un clásico del cine argentino dentro del género buddy movie: dos personajes obligados a convivir, primero desde el rechazo, en un cruce de acción y comedia donde el vínculo es el verdadero motor del relato.

Para celebrar ese aniversario, Netflix decidió producir una remake en conjunto con K&S Films, con quienes ya había trabajado en El Eternauta, serie que incluso tiene confirmada una nueva temporada.

La nueva versión, titulada La hora de los valientes, está protagonizada por Memo Villegas como Alfredo Díaz y Luis Gerardo Méndez como el doctor Mariano Silverstein, con guion de Charlie Barrientos y dirección de Ariel Winograd. El resultado final es decepcionante.

Hacer una nueva versión de una película que ya es un clásico siempre implica un riesgo, y aquí todo lo que podía fallar, falla. El primer problema es de base: ya no es Argentina, es México. Trasladar una historia a otro país exige una adaptación real de sus códigos culturales y de su humor, algo que esta versión directamente no hace. No se ajusta el lenguaje, no se reformulan las situaciones y ni siquiera se replantean los nombres de los personajes, que podrían haber sido localizados sin dificultad.

Lo que en la película original funcionaba por contexto, timing y códigos compartidos, acá pierde sentido y eficacia. El humor no termina de aparecer porque el entorno no acompaña.

Eso se nota especialmente en las escenas clave de la versión argentina. La cena es el ejemplo más claro: está replicada casi plano por plano, pero sin el peso ni la impronta del original. El humor no fluye porque los códigos ya no son los mismos y el lenguaje deja de ser funcional a la escena.

El elenco cumple, la puesta técnica está correcta. El verdadero problema es la decisión de Winograd de respetar al detalle la versión original, al punto de clonarla sin aportar una mirada propia. No hay relectura, no hay apropiación del material, no hay riesgo.

Es, probablemente, la película menos personal de su filmografía. No aparece su humor, no se percibe una impronta autoral ni una decisión creativa fuerte. Son 107 minutos de una película mexicana que intenta reproducir costumbres y humor argentinos en lugar de asumir su identidad y permitirse jugar con el material.

Tiempo de valientes sigue siendo una película genial muy divertida . Mientras que su clon, La hora de los valientes, termina resultando aburrida e inentendible.

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