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Crítica | La virgen de la tosquera: una apuesta segura sin riesgo

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La virgen de la tosquera (Argentina, México, España / 2025). Dirección: Laura Casabé. Guion: Benjamín Naishtat, basado en los cuentos “El carrito” y “La virgen de la tosquera”, de Mariana Enríquez. Fotografía: Diego Tenorio. Música: Pedro Onetto, Fabián Aranda. Edición: Miguel Schverdfinger, Ana Remón. Elenco: Dolores Oliverio, Fernanda Echevarría, Luisa Merelas, Agustín Sosa, Isabel Bracamonte, Candela Flores, Dady Brieva, Víctor López. Duración: 95 minutos. Calificación: solo apta para mayores de 16 años. Distribuidora: BF Paris.

Es importante saber de dónde viene una película. No es lo mismo una producción del interior que una hecha en Capital Federal, ni hablar si llega desde el extranjero. El contexto pesa y condiciona: los recursos no son los mismos, tampoco las costumbres, ni siquiera la forma de filmar, editar o pensar el corte final. Cada lugar tiene una impronta que no se replica en otro. La misma historia, el mismo guion, filmados en Buenos Aires, en Córdoba o en Salta, darían como resultado películas muy distintas. Y eso no es un problema: es parte de su identidad.

La virgen de la tosquera, dirigida por Laura Casabé (Álbum de familia, Plaga zombie: zona mutante, Revolución tóxica), es una película filmada en Mendoza, algo que se nota y se agradece. Las locaciones están aprovechadas al máximo y sostienen una fotografía destacada, que no solo acompaña el relato sino que construye clima y atmósfera.

El guion, a cargo de Benjamín Naishtat, está basado en dos cuentos de Mariana Enríquez: El carrito y La virgen de la tosquera, ambos incluidos en Los peligros de fumar en la cama. Por momentos, la película va demasiado a lo seguro, y esa decisión termina atentando contra la tensión que el género requiere, cayendo en algunas obviedades. De todos modos, es un detalle menor: no arruina el film ni lo desarma.

La película se deja ver y se disfruta, en buena medida, gracias a un elenco sólido. El debut de Dolores Oliverio es uno de los puntos altos: compone una Natalia contenida y creíble. El resto acompaña sin fisuras, con una mención especial para Agustín Sosa en el rol de Diego.

Es cierto: no conté de qué se trata la película. No es un descuido, es intencional. Saber en qué cuentos se basa y a qué libro pertenecen alcanza para tener una idea clara del universo que propone. Si no los leíste, la película funciona igual, aunque —como casi siempre— la experiencia mejora si llegás con ese recorrido previo.

Laura Casabé sabe dónde y cómo poner la cámara, desde qué lugar contar la historia y cómo administrar el relato. El resultado es una película técnicamente muy bien realizada, donde hay poco para objetar. Tal vez se le pueda señalar una falta de riesgo, no solo en el guion —como se menciona más arriba— sino también en la composición de algunas escenas o en ciertas decisiones de edición. Queda flotando la sensación de que jugársela un poco más no hubiese estado mal. Aun así, con lo que hay, alcanza.

 

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