El beso de la mujer araña (Kiss of the Spider Woman, Estados Unidos-México/2025). Dirección: Bill Condon. Elenco: Diego Luna, Tonatiuh (Elizarraz), Jennifer Lopez, Bruno Bichir, Josefina Scaglione y Aline Mayagoitia. Guion: Bill Condon, basado en el musical de Terrence McNally y en la novela de Manuel Puig. Fotografía: Tobias Schliessler. Música: John Kander y Sam Davis. Edición: Brian A. Kates. Distribuidora: BF París. Duración: 129 minutos. Apta para mayores de 13 años.
Cuando uno ve los nombres involucrados en este proyecto es difícil no entusiasmarse. El beso de la mujer araña es un clásico, Diego Luna y Jennifer Lopez encabezan el elenco, Tonatiuh tiene un rol central y Bill Condon se encarga del guion y la dirección. El mismo Condon que estuvo detrás de Chicago, El gran showman y La bella y la bestia. Todo indicaba que la apuesta era fuerte y que había motivos de sobra para ir al cine sin dudarlo.
El problema es que, una vez que la película empieza, esa expectativa se va desinflando bastante rápido.
Con los clásicos hay que caminar con mucho más cuidado. No porque no se puedan adaptar o revisitar, sino porque cualquier cambio mal pensado puede desarmar algo que ya funcionaba. Y acá eso pasa desde el arranque.

La decisión de cambiar el contexto es el primer punto que hace ruido. La historia ahora se sitúa en una cárcel argentina, en mayo de 1983. La pregunta aparece sola: ¿para qué? ¿Qué aporta ese cambio? Valentín Arregui, interpretado por Diego Luna, es un preso político que habla en inglés, en un entorno argentino, encarnado además por un actor mexicano. Todo se siente raro, forzado, como si la película nunca terminara de acomodarse.
Desde ahí en adelante, El beso de la mujer araña avanza a los tumbos. Hay una sensación permanente de desajuste, de piezas que no terminan de encajar del todo. Los números musicales, que podrían haber sido un punto fuerte, no logran levantar el conjunto ni darle una identidad clara. Aparecen, pasan y no dejan demasiado.
El vínculo central entre Luis Molina (Tonatiuh), un joven gay que se percibe mujer y fue condenado a ocho años de prisión por ofensa sexual e indecencia pública, y Valentín Arregui (Diego Luna) debería ser el corazón de la historia. Sin embargo, esa relación nunca termina de construirse. Falta conexión, falta tensión, falta emoción. La película insiste, pero no logra que el espectador se enganche de verdad.
Jennifer Lopez hace lo que puede, pero está claramente remando en dulce de leche, tratando de sostener escenas que no terminan de funcionar y de darle sentido a situaciones que se sienten mal armadas. Su presencia suma, pero no alcanza para enderezar el rumbo.
Es inevitable recordar la versión de 1985 dirigida por Héctor Babenco, con William Hurt, que funcionaba justamente porque entendía la esencia del material original y no necesitaba forzarlo ni reinventarlo de más. Esa película demostraba que, a veces, lo más inteligente es respetar lo que ya estaba bien.
Esta nueva El beso de la mujer araña queda atrapada en sus propias decisiones. Tiene buenas intenciones, nombres importantes y una base sólida, pero cambios que terminan jugando en contra. Una oportunidad que prometía mucho más de lo que finalmente entrega.