Familia en renta (Rental Family, Japón, Estados Unidos/2025). Dirección: Hikari. Elenco: Brendan Fraser, Shannon Mahina Gorman, Shino Shinozaki y Takehiro Hira. Guion: Hikari y Stephen Blahut. Fotografía: Takuro Ishizaka. Edición: Alan Baumgarten y Thomas A. Krueger. Música: Jónsi & Alex Somers. Distribuidora: Disney (Searchlight Pictures). Duración: 100 minutos. Apta para mayores de 13 años.
En Japón existe una costumbre que, vista desde este lado del mundo, puede resultarnos extraña: se puede contratar a un actor para que se integre a tu vida y se haga pasar por un tío, un padre, un amigo o lo que haga falta. A esta práctica se la conoce como familia en alquiler o familia en renta, y es el puntapié inicial para que la directora Hikari (Memoria de una geisha, 37 segundos) vuelva a sorprender con una película simple, muy bien realizada y profundamente humana.
Apoyada en un sólido guion escrito junto a Stephen Blahut, la película se anima a indagar en zonas sensibles del ser humano: el miedo a quedarse solo, la forma en que encaramos las relaciones, las presiones sociales cotidianas y la necesidad de afecto. Todo sin golpes bajos ni subrayados innecesarios.
Phillip (Brendan Fraser, impecable y logrando uno de sus mejores trabajos) es un actor que no consigue hacer pie económicamente en Tokio y apenas logra sobrevivir. Un día recibe una propuesta de Shinji (Takehiro Hira) para sumarse a su empresa de Rental Family como actor. Al principio la idea no lo convence del todo, pero a medida que empiezan a llegar los encargos, Phillip entiende que no se trata solo de actuar: muchas veces es brindar contención y apoyo emocional a personas que lo necesitan.
El resto del elenco acompaña muy bien a lo largo de las distintas historias familiares para las que Phillip es contratado. Relatos que van desde hacerse pasar por periodista hasta convertirse en el padre de Mía (Shannon Mahina Gorman), una muy buena actriz infantil, con quien Brendan Fraser comparte escenas realmente memorables y muy logradas.

Es cierto que la película es lineal y no propone grandes giros ni sorpresas. Y está bien que así sea, porque en definitiva se trata de una comedia familiar. Esa falta de impacto narrativo está más que compensada por su cuidada puesta en escena. La fotografía de Takuro Ishizaka retrata la ciudad de Tokio con sensibilidad, creando climas y aprovechando cada locación, acompañada por la excelente edición de la dupla Alan Baumgarten y Thomas A. Krueger.
En definitiva, Familia en renta es una película sin grandes pretensiones, que no busca ir más allá de contar una historia pequeña, amable y bien filmada. Y eso alcanza y sobra para sumergirnos en la butaca con un balde grande de pochoclos un vaso de gaseosa gigante entregarnos al disfrute del cine por el cine mismo, sin pedirle nada más.